miércoles, 28 de diciembre de 2016

Soñé IV



Recordando lo que soñé fui a trabajar. Serví las mesas llenas de motivos navideños, y llenaba jarras de leche caliente, y lo que daría yo por una, tomármela, sentarme bajo la chimenea, y soñar, ver ese mundo, ese aviso, que jamás nadie entendería.

Pero ocurrió, porque las personas no somos especiales, y menos yo. Un chico empezó a venir. Los primeros días parecía preocupado, y con el tiempo se fue relajando, y parecía fantasear mientras tomaba un café con más leche que otra cosa.

Un día me habló, y me contó que soñaba. Soñaba como yo, al principio bombas y estallidos, gritos y disparos, luego veía el universo sonreír, pues la amenaza estaba eliminada, pero él veía algo más. Según él, había una chica de la que solo había observado la espalda, que observaba a su alrededor, y que hacía que dejase de temblar cada vez que escuchaba un estallido.

Esa noche en el sueño, busqué a la chica, pero no la vi. Simplemente estábamos el universo y yo, y de lejos, como en otro planeta, oía los gritos, disparos y explosiones que me ponían los pelos de punta, por primera vez, tuve miedo.


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