domingo, 25 de diciembre de 2016

Soñé III



Tras mucho pensar, me fui a casa y metí la taza en el microondas después de llenarla de leche. Me senté, mientras escuchaba el telediario que estaba viendo la vecina de arriba, a la vez que sentía el motor de la caldera.

Seguí pensando en lo que soñé, en todas aquellas estrellas que gritaban por salir del humo que consumía el aire que todos los árboles del mundo, que ya no existían, habían creado a lo largo de los años.

No podía seguir así, tenía que contárselo a alguien, pero como? Como iba a explicar que los sueños nacen bajo el calor mi chimenea, con una taza de leche caliente, escuchando todas las noticias que ya parecen siempre las mismas, como una caldera dejaba de funcionar, y como el sueño caía sobre ti, haciéndote vibrar y sentirte bien, libre, sin condiciones, y dejándote llevar a un mundo intenso, en el que la Navidad dejaba de ser el tema de toda conversación.

Así que volví a soñar, la nieve caía, y se posaba sobre la superficie en la que las bombas estallaban, sentía que lo que soñé era cierto, un aviso, pero quien me creería?



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